Deberes y exámenes
Tengo la mala
costumbre de no callarme cuando
participo en una conversación
informal sobre la escuela. Suelo
disentir abiertamente de los lugares
comunes que muchas personas utilizan
en esos momentos. Pero cuando más
desconcierto provocan mis palabras
es cuando explico que soy contrario
a los deberes y que en mis clases
procuro no hacer exámenes. Ahí
compruebo la enorme influencia de la
tradición escolar: hay cuestiones
que son como son, simplemente porque
siempre han sido así.
Pero analicemos
detenidamente un caso concreto.
He contabilizado los
exámenes de una niña de 10 años
durante el primer trimestre. 5 de
Mate, 5 de Lengua, 5 de Cono, 2 de
Inglés, 2 de Música, 2 de Ed.
Física, 1 de Plástica y 1 de Ed.
para la Ciudadanía. 23 en total. He
mirado el número de semanas de
clases. Suprimiendo la primera y la
última salen 12. Dos exámenes por
semana. ¿Es posible mantener el
gusto por aprender con esta presión
constante por memorizar contenidos?
Siguiendo mis
pesquisas he observado sus tardes de
deberes durante una semana. Lunes,
durante 3 horas y media hace con
dificultad 11 ejercicios de Mate,
Lengua y Cono, estudia el tema 10 de
Mate para un examen próximo y
memoriza, sin entender casi nada,
una página de Inglés. Martes, dedica
el mismo tiempo a 13 ejercicios,
sigue memorizando el tema 10 de Mate
y prepara un examen de recuperación
para el día siguiente de dicha
materia. Afirma con frecuencia que
no entiende lo que estudia.
Miércoles, protestando hace en 2 h.
13 ejercicios, sigue con el tema 10
de Mate y empieza los temas 10 de
Lengua y Cono para exámenes
inmediatos. Copia el resumen del
tema de Lengua sin saber para qué lo
hace. Jueves, agotada y enfadada
permanece 3 h. haciendo 13
ejercicios, copiando un mapa y
preparando los temas 10 de Mate,
Lengua y Cono. Viernes, se examina
de Cono y por la tarde se niega a
trabajar. Domingo, se pasa 5 horas
haciendo 19 ejercicios, repasando
los temas 10 de Mate y Lengua para
los exámenes de lunes y martes,
empieza el tema 11 de Cono y lee una
novela de 140 páginas que tiene para
el fin de semana (sólo llega a la
mitad). Se acuesta odiando la
escuela.
Ha trabajado 17 horas
fuera de la escuela. 3h. 25’ de
media para cinco días. ¿No quedamos
en que estaba prohibido el trabajo
infantil?, ¿dónde y cuándo aprenderá
esta niña todo lo que la escuela no
puede darle?
Sobran más
comentarios.
Rafael Porlán
Coordinador
campaña NO ES VERDAD
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