¿Qué les hacen leer “obligatoriamente” a nuestros hijos en los centros escolares?

Desde que comienza la escolarización de nuestros hijos se les facilita un listado con una serie de libros de lectura obligada durante el curso (al margen de los libros de texto).  

Instamos a las madres y los padres a que se interesen por los títulos facilitados por los centros y juzguen si son apropiados para la lectura en el ámbito educativo y corresponden al desarrollo intelectual y emocional de su hijo. Si los modelos de conducta que ofrecen al niño o adolescente, el uso explícito de la violencia, la descripción detallada de crímenes y asesinatos, la crueldad con los animales, el castigo físico con los niños, el lenguaje soez y la forma en la que el autor aborda determinados temas (drogas, sexo, suicidios, abortos, embarazos, maltrato, prostitución, explotación infantil, etc.) justifican su lectura obligatoria en el centro escolar.

Si albergas dudas con respecto a la obligatoriedad de su lectura, solicita una reunión con el profesor que ha recomendado estos libros para que facilite al alumno otros títulos alternativos.

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La fuente de las vestales

Subtítulo: Titus Flaminius

Saga compuesta de 4 tomos

Autor: Nahmias, Jean François

Editorial: Luis Vives

* Páginas 13-14: "...levantó su jabalina y la lanzó con todas sus fuerzas contra el costado izquierdo del animal. La lanzada, propinada con fuerza y precisión extraordinarias, hizo brotar un chorro de sangre... Sin perder un segundo el soldado se abalanzó sobre él, esta vez con la espada en la mano, y tajó con igual violencia el cuello del animal aunque, a pesar de todo su vigor, no consiguió seccionar los potentes músculos yugulares. Tuvo que repetir el golpe varias veces para completar la decapitación. ..."

* Páginas 72-73: "Al adoptar la apariencia de una atractiva joven había conseguido excitar a las asistentes. ... Un buen número de esas damas, en ausencia de sus maridos y seguras de su impunidad, se entregaban a una verdadera orgía lésbica. Mientras el joven se dirigía hacia las habitaciones, una de las participantes en la ceremonia le había cerrado el paso.

    - ¿Adonde vas preciosa?

   Era Fulvia, con los ojos brillantes

   .... Él había intentado pasar de largo, pero ella se le había echado encima literalmente, atrapándole y abrazándole.

   - Déjame ver ... Ah, no tienes casi pecho. Me gustan las mujeres con poco pecho.

    Floro se defendió como pudo...

   - ¿Qué haces? ¡Estoy casada!

   - Yo también estoy casada, y con el pretor además. ...

   - ¡No quiero! ¡No me gustan las mujeres!

   - Porque nunca las has probado. Yo haré que te gusten..."

* Página 89: "Había innumerables charcos de sangre, algunos con restos de masa encefálica. Aquí y allá yacían cuerpos inertes, muertos o simplemente aturdidos..."

* Página 91: "La calle principal de Suburra no llevaba el nombre del barrio. ... Todos en Roma la conocían como la calle de las putas. ... Dentro aguardaba una niña completamente desnuda. Era muy joven, aún adolescente. Estaba muy delgada y debido a alguna enfermedad tenía deformes los brazos y las piernas. Estaba cubierta de mugre y bañada en un horrible perfume de olor repugnante. Tomándole por un cliente, esbozó una sonrisa que dejó al descubierto unos dientes destrozados. ...Pocos pasos más allá, se dio de bruces con otro negocio del mismo género. Esta vez, una cortina desgarrada permitía distinguir a un muchacho. También estaba desnudo y esperaba."

* Página 104: "A causa de la miseria, los mendigos, con ayuda de un martillo, rompían los dientes de los muertos recién llegados.

“(…). Las brujas por su parte, armadas de cuchillos, buscaban trozos de cadáveres frescos para fabricar sus filtros. Mostraban predilección por los niños y, con frecuencia, les cortaban un brazo o una mano...."

* Página 195: "... Una vaca fecundada era abatida ante el templo de Júpiter. Se le arrancaba el feto del vientre y se llevaba en solemne procesión hasta el templo de Vesta, donde las sacerdotisas lo quemaban en su fuego."


Un culete independiente

Autor: José Luis Cortés

Editorial, SM – Colección Barco de Vapor – Los Piratas

“Cada vez que César Pompeyo se portaba mal, su mamá le daba un par de azotes en el culete regordete. Y cada vez que su mamá decía “ ¡me tienes harta! “, Ya era seguro que le iba a dar un par de azotes en el culete regordete.
Hasta que un día el culete le dijo a César Pompeyo : - Pórtate bien, César Pompeyo, que siempre me toca a mí recibir los azotes... Pero César Pompeyo siguió portándose mal. ¿ Y qué hizo su mamá? Pues le dio un par de azotes en el culete regordete.”


Asesinato en la Biblioteca Nacional

Luisa Villar Liébana

Editorial Luis Vives

Página 12 “Era patético ver al corpulento escritor tendido en la camilla con el rostro transmutado al color de la cera (…)

-¡Un hombre tan lleno de ilusiones! Acaba de publicar un libro de éxito y proyecta casarse con una jovencita… de abdomen prominente –ilustró con un gesto, entre simpático y grotesco, lo que quería decir.

A pesar de las circunstancias, el comisario no reprimió una risilla:

-¡Vaya con el escritor!

Página 21 “El comisario lo miró con esa cara de “Cállese, Blanco, vamos no me toque los cataplines” (…).

Página 22 “Desde la zona ajardinada se percató de la agria discusión que el subordinado mantenía con una del as señoras de la limpieza. Un bedel uniformado permanecía junto a ella.

-¿Qué ha hecho, señora?- gritaba- ¡Maldita sea! ¡Estas mujeres madrugan más que las gallinas! ¡No saben más que limpiar! ¡La mejor de todas colgada del palo mayor!

-¿Qué pasa Blanco? ¿Encontró algo de interés?-preguntó al acercarse.

-¿Qué se va a encontrar, jefe, en un sitio tan reluciente. La señora pasó la bayeta a las siete de la mañana. La sala de conferencias rechina de limpio.

El comisario lanzó a la mujer una mirada de consternación. Vestía bata azul de nailon y medias hasta las rodillas. Su semblante expresaba temor. El bedel aguardaba en silencio (…)”-

Página 51 “El subordinado sacó la pistola y dando con la culta un golpe en la mesa, paralizó al agresor.

(…)

-Guarda ese chisme, ni siquiera percibe su presencia, ¿no ve que está enajenado?

El agente guardó la pistola y propinó al coordinador dos bofetadas tan sonoras y contundentes que hicieron temblar el vaso del café.

Página 61 –Hola socia, disculpa el jaleo- me saludó risueño. Mi mujer sale de trabajar a las tres horas, hora a la que estos mocosos entran en el cole. Entre mis tareas hogareñas se encuentra la hacer que coman a mediodía; ardua labor que no le deseo ni a mi peor enemigo. [los “mocosos” son sus hijos]

Página 98 “De manera que un grupo de viejas admiradoras. “Unas cuantas viejas cacatúas”, se dijo el comisario (…)”.