Mito de la educación | Asoc. Otra Escuela es Posible

 

EL MITO DE LA EDUCACIÓN

JUDITH HARRIS - Editorial Grijalbo

La educación no es algo que los padres hacen a sus hijos, sino algo que padres e hijos hacen conjuntamente

‘El mito de la educación’ (1992), la escritora norteamericana, Judith Rich Harris, desarrolla, con impecable naturalidad y con un estilo ingenioso, un punto de vista alternativo acerca de la influencia de los padres/madres en la construcción de la personalidad de los hijos.

RESUMEN

VIRGINIA BAUDINO GARCÍA - Otra Escuela es Posible

Para la autora, ciertas ideas promovidas desde el campo de la psicología más tradicional, producto de una determinada cultura, se han convertido en ‘mitos’. Por ello, ésta se pregunta, al comienzo de este interesante trabajo si “¿tienen los padres algún efecto importante a largo plazo sobre el desarrollo de la personalidad de sus hijos? Este artículo examina las pruebas y llega a la conclusión de que la respuesta es no.” [Judith Rich Harris; p. 17]

"Los investigadores, continúa, parten de una idea preconcebida de que hay buenos métodos de educación de los hijos y los padres que los emplean tendrán mejores hijos que aquellos que usan los menos recomendables. En síntesis, la idea que se ha instalado en el medio es la de que si haces lo que debes, obtendrás el resultado adecuado. Bien, dice la autora, ¡pero no hay ninguna evidencia que sostenga esta hipótesis! Ya que los estudios, muestran pocas conexiones entre los métodos de crianza de los padres y las personalidades de los niños. Así, su trabajo principal será el de demostrar que esta idea es sólo una mera creencia y, además, argumentará, que se trata de “una creencia poco fiable”. [Judith Rich Harris; p. 24]

La autora, sostendrá que, además de los genes, de las experiencias en casa, es el grupo dentro del cual el niño se relaciona con sus pares (su Teoría de socialización a través del grupo), lo que tendrá mucha más importancia en la constitución de su personalidad. Ya que, los contenidos que los niños aprenden dentro de su hogar pueden ser irrelevantes fuera de los mismos, en el mundo que les rodea. Y agregará: “Pueden desprenderse de ellos en cuanto cruzan el umbral de la casa fácilmente.”

Los niños, por no ser adultos, se identifican con un grupo de otros como ellos y asumen las normas del grupo. Así, piensan en sí mismos como niños. Y la mayor parte de la socialización ocurre a la misma edad y en los mismos grupos de sexo. Los niños aprenden de otros niños la mayor parte de lo que necesitan saber.

Su idea, que pone en cuestión las creencias tradicionales sobre la crianza de los hijos, es, además de interesante, novedosa y hasta revolucionaria, ya que sostendrá – además - que los niños tienen efectos sobre sus padres, por lo que la educación no es algo que los padres hacen a sus hijos, sino algo que padres e hijos hacen conjuntamente. Aquí, la relación es en dos direcciones.

“La idea de que podemos conseguir que nuestros hijos salgan como nosotros queremos es una ilusión. Olvídala. Los niños no son unos lienzos en blanco en los que los padres puedan pintar sus sueños.

No te preocupes por lo que te digan los consejeros. Quiere a tus hijos, porque sale de ti, no porque pienses que lo necesitan. Disfruta de ellos. Enséñales lo que puedas. Relájate. Cómo salgan, no es en modo alguno, un reflejo de cómo los hayas cuidado. No puedes perfeccionarlos ni echarlos a perder. No son tuyos como para hacer cualquiera de esas dos cosas: ellos pertenecen al mañana.” [Judith Rich Harris; p.453]

Harris exige al lector una lectura fiel a su libro: “Quiero que me prometas que no irás diciéndole por ahí a la gente que yo he dicho que no importa cómo tratas a tus hijos. Yo no digo eso, ni siquiera implícitamente, ni tampoco creo en ello. No está bien ser cruel con los niños o descuidarlos. No es correcto por muchas razones pero sobre todo por los niños son seres humanos sensibles, pensantes y sintientes, que dependen por completo de los mayores en sus vidas. No podemos tener su futuro en nuestras manos, pero sin duda tenemos su presente y tenemos el poder de convertir ese presente en un infortunio”.