Asociación Otraescuelaesposible

 

La aborrecida escuela

Jaume Trilla-Editorial Laertes - http://www.laertes.es

“En este libro se habla de la escuela tradicional que la mejor pedagogía del siglo XX se esforzó en renovar pero que, en parte, sigue estando presente. Presente, de dos maneras: porque de ella subsisten elementos significativos y porque ahora algunos, abierta o vergonzosamente, se han puesto a reivindicarla. La pretensión de este trabajo sólo era aportar alguna reflexión que ayudara entender un estadio relevante en la evolución contemporánea de la pedagogía escolar, pero si las páginas siguientes son capaces de retratar una escuela a la que no se debería volver, para algo podrán también servir al debate más actual”.

“Los libros de texto han llegado a ser prótesis  imprescindibles para suplir las carencias culturales y científicas de ciertos enseñantes”

Página 45. Podemos elegir entre los muchísimos dispositivos de la escuela tradicional: el examen, la interrogación pseudosocrática, la tarima del profesor, el recitado de la lección, las notas, las clases magistrales, los manuales escolar, el uniforme, el cuadro de honor, ciertas formas de castigo como copiar cien veces “no hablaré en clase”, las formaciones para entrar en clase, el rezo, el recreo o los novillos”

(…)

“Los recreos se establecieron en la escuela tradicional para romper la sucesión de la clases en las que el alumno permanecía pasivo y evitar la fatiga de éste

Página 47 “Aunque el aprendizaje a menudo requiere esfuerzo, éste no tiene porqué ser incompatible con el gozo, como no lo es en el jugador de ajedrez o en el aficionado en el alpinismo. Sólo cierta pedagogía tradicional establece un divorcio insuperable entre esfuerzo y placer”.

Página 47 “La tarima de la pedagoga tradicional –como el escenario del teatro clásico- reserva al maestro los roles principales y relega a los alumnos a la condición de receptores”

Página 48 “El libro de texto ha sido uno de los elementos omnipresentes en la escuela; un dispositivo tan consubstancial a una forma de entender el proceso de enseñanza-aprendizaje que quizá algunos profesores no sabrían qué hacer sin él, se encontrarían desvalidos, no sabrían qué enseñar ni cómo hacerlo. Porque,  demasiado a menudo, el maestro se refugia detrás del libro de texto y acaba haciendo él mismo lo que luego va a exigir a sus alumnos; recitar el manual. Y así, los libros de texto han llegado a ser como la prótesis imprescindible para suplir las carencias culturales y científicas de ciertos enseñantes”.

Página 51 “Los manuales son el compendio didactizado del conocimiento dado como legítimo rehuyendo los saberes emergentes; son los breviarios de la cultura académica, que es académica precisamente por eso, porque es la que enseña la academia y se contiene en los libros de texto  (…). No por nada el manual escolar es de todos los libros, por lo general, el más fácil y directamente controlable por el poder” (…) Ciertamente, lo cuestionable del libro de texto no es tanto el hecho de que contenga ideología, cuanto que ésta aparezca en él confundida y enmascarada entre el conocimiento que ofrece como objetivo, y por tanto legitimada por el propio vehículo utilizado”.

Página 67 “Uno no puede dejar de preguntarse si no radicará ahí, precisamente, uno de los factores de la ineficacia actual de muchos procesos de enseñanza-aprendizaje; se conserva la estructura básica del método tradicional, pero algunos aditamentos que lo hacían funcionar correctamente se han perdido por el camino, pues la mentalidad social de ahora no los admitiría”.

Página 67. “Por decirlo de otro modo, la pedagogía tradicional se ha barnizado con una capa de modernidad, una capa tan superficial que no altera el fondo del sistema originario, pero que sí puede menguar su operatividad”

Página 73 “Para la pedagogía tradicional, la naturaleza del niño es corrupta desde su origen, y la tarea de la educación es arrancar ese carácter salvaje que tiene la infancia” (…) La pedagogía tradicional no cree en la inocencia infantil y, mucho menos, en la bondad natural del niño. Por eso debería ser una pedagogía fundamental correctiva.”